

Bienvenido a mi taller
Saludos desde Ojai, California.
Bienvenidos a mi taller, aunque sea virtualmente.
Comencé mi andadura en la construcción de violines en 1976 en la prestigiosa Escuela de Fabricación de Violines de Newark, en Inglaterra. Estudiando junto a algunas de las principales autoridades actuales —entre ellas Roger Hargrave, John Dilworth, Julie Reed Yeboah, Joseph Thrift, Malcolm Siddall y Anne Houssay— me vi inmerso en una atmósfera de profunda pasión e investigación que marcó mi oficio a lo largo de mi vida.
Mi pasión por los instrumentos de cuerda surgió gracias a mi padrino, Joe Sack, un excelente violonchelista y respetado crítico musical del Rand Daily Mail de Sudáfrica. De niño, solía sentarme en pijama en sus íntimas veladas de música de cámara, escuchando a solistas de talla mundial.
El profundo conocimiento de Joe sobre instrumentos de alta calidad (poseía un hermoso violonchelo David Tecchler) y su expresiva interpretación me abrieron los oídos a las sutiles características tonales de cada instrumento. Él me regaló mi primer violonchelo, y esas mágicas primeras experiencias sembraron la semilla que se convertiría en la obra de mi vida.
(Puedes escuchar más de estas historias en mi audiolibro, La luz de la mañana: nunca nos pasa de largo . [ Haz clic aquí para escuchar el capítulo 7: asonancia de madera] )
Mi carrera
Tras graduarme en Newark, decidí dedicarme exclusivamente a la fabricación de instrumentos nuevos. A lo largo de las décadas, he tenido el privilegio de vender mis violines y violas a músicos de todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania, Taiwán, Corea del Sur, Chile, Japón, Nueva Zelanda, Singapur, Namibia y Sudáfrica.


Mi enfoque para hacer
Perfecciono mis modelos continuamente, siempre priorizando el sonido. Mantengo registros meticulosos de cada instrumento: alturas de arco, grosores, pesos y demás. Esto me permite estudiar qué funciona mejor con el tiempo y aplicar esos conocimientos a cada nueva pieza que creo.
Todos los instrumentos se fabrican utilizando el mismo sistema estandarizado, pero adapto las etapas finales a las características únicas de cada pieza de madera: su densidad, rigidez y timbre natural.
El barniz
Una de las partes más gratificantes de mi trayectoria ha sido la investigación sobre barnices tradicionales. Para alcanzar la calidad y la belleza de los antiguos maestros cremoneses, sabía que necesitaba utilizar materiales auténticos del siglo XVII.
Esta búsqueda me llevó a construir una destilería primitiva, producir el tradicional tinte amarillo indio a partir de vacas alimentadas con hojas de mango, obtener gualda del Jardín Botánico de Kirstenbosch y recolectar aloe en las montañas. Hoy en día, preparo mi propio barniz con aceite de nuez espesado al sol, resina de abeto y mástique. Para darle color, muelo a mano cochinilla sobre vidrio.
El resultado es un acabado suave, ceroso y de hermosa textura que realza tanto la apariencia como el sonido del instrumento.

